Al llegar al Aeropuerto Internacional de Cancún, un traslado privado llevará a los viajeros hacia su refugio boutique en Playa del Carmen o Tulum. La tarde queda libre para instalarse y dejarse envolver por la brisa del Caribe, ya sea disfrutando de la playa o de la piscina del hotel.
Tras un desayuno frente al mar, les espera una visita privada a las enigmáticas ruinas mayas de Tulum, suspendidas sobre acantilados con vistas al Caribe. El recorrido continúa con un baño en un cenote privado, donde las aguas cristalinas invitan a la calma. Un almuerzo gourmet en un restaurante local completa la jornada antes de regresar al hotel y disfrutar de una cena romántica junto al mar.
Este día se reserva para entregarse al placer del descanso. La playa privada, el spa y las experiencias que ofrece el resort como yoga, paddleboard o un masaje frente al mar son las protagonistas. El broche de oro lo pone una cena íntima, ya sea en la villa o en el restaurante del hotel.
Un must del viaje llega con la excursión a Chichén Itzá, una de las nuevas maravillas del mundo. Un guía especializado acompaña a descubrir los secretos de la antigua ciudad maya. Tras la visita, la ruta se detiene en Valladolid, encantador pueblo colonial, para degustar la cocina tradicional en un almuerzo lleno de sabor. La noche regresa a la Riviera Maya, con cena relajada en el resort.
La jornada está dedicada a descubrir la vida marina: snorkel en Isla Mujeres o en el Parque Natural de Cozumel, donde arrecifes de coral y peces tropicales esperan bajo la superficie. Tras un almuerzo frente al mar, la tarde invita a descansar en el spa o en la piscina del hotel.
El viaje continúa hacia el norte: un traslado privado hasta Chiquilá y una breve travesía en lancha conducen a Isla Holbox, un edén de arenas blancas y aguas turquesas. Tras el check-in en el hotel el resto del día queda libre para relajarse en la playa y disfrutar del encanto isleño.
La mañana comienza con un recorrido en bicicleta o caminando por las calles de arena, descubriendo boutiques y cafés locales. Después de un almuerzo junto al mar, la tarde invita a practicar snorkel en la laguna de los flamencos o simplemente disfrutar de una playa apartada. La cena gourmet en el hotel cierra el día.
Una excursión privada lleva hasta Isla de la Pasión, un rincón de naturaleza virgen y aguas tranquilas, ideal para nadar y hacer snorkel. Tras un almuerzo tipo picnic, el regreso a Holbox ofrece la posibilidad de relajarse en la playa hasta el atardecer.
En los meses de junio a septiembre, Holbox regala una experiencia inolvidable: nadar o avistar al majestuoso tiburón ballena en su hábitat natural. La excursión en lancha, acompañada de guías expertos, se convierte en uno de los must absolutos del viaje. Un almuerzo sencillo y la tarde libre completan esta jornada épica, que culmina con una cena frente al mar.
El día arranca con una experiencia activa: recorrer en kayak o paddleboard los manglares de la isla, un entorno único donde aves y fauna marina se dejan ver en libertad. Tras un almuerzo en un restaurante local de pescados frescos, la tarde invita a descansar en la playa privada del hotel antes de una cena gourmet.
La penúltima jornada se dedica a disfrutar a su propio ritmo. Puede ser un día de descanso absoluto en la playa o bien animarse con actividades opcionales como un tour en barco con fondo de cristal o una salida de pesca deportiva. Por la noche, una cena de despedida frente al atardecer pone la guinda a la experiencia en Holbox.
Después del desayuno, traslado en lancha hacia Chiquilá y conexión por carretera hasta Cancún, donde aguarda el vuelo de regreso.