Vuelo directo desde Madrid hacia Toronto. A la llegada, traslado opcional al hotel y resto de la tarde libre. Es el momento ideal para dar un primer paseo por el centro financiero y cultural de la ciudad, o ascender a la Torre CN y disfrutar de la panorámica más icónica de Canadá.
Puedes dedicar el día a recorrer Toronto, explorando barrios como el Distillery District o el frente marítimo. También puedes optar por una excursión a las Cataratas del Niágara, con parada en viñedos locales y en el encantador pueblo de Niagara-on-the-Lake, antes de admirar de cerca una de las maravillas naturales más impresionantes del planeta.
Vuelo hacia Calgary y recogida del coche de alquiler para poner rumbo a Banff, en pleno corazón de las Montañas Rocosas. El trayecto ya anticipa la espectacularidad del destino: picos nevados, lagos de montaña y bosques infinitos que invitan a desconectar.
Día para explorar el Parque Nacional Banff a tu propio ritmo. Desde el Lago Louise con su agua turquesa hasta las cascadas Bow Falls o el tranquilo Lago Minnewanka. Una caminata suave o un paseo en canoa son experiencias que te acercan aún más a este paraíso natural.
Hoy recorremos la legendaria Icefields Parkway, considerada una de las carreteras más bellas del mundo. El camino regala paisajes únicos: lagos como Peyto Lake, glaciares como el Athabasca y miradores que parecen sacados de una postal.
Regreso a Calgary para tomar un vuelo hacia Ottawa, la capital canadiense. Una vez allí, puedes pasear junto al Canal Rideau, contemplar el Parlamento y disfrutar del ambiente nocturno del mercado ByWard.
Viaje hacia Quebec City, una ciudad que parece detenida en el tiempo. Sus murallas, calles empedradas y fachadas históricas invitan a pasear sin rumbo fijo y dejarse envolver por su ambiente único.
Tiempo para recorrer el Château Frontenac, la Plaza Royale y las vistas del río San Lorenzo. También puedes explorar la región de Charlevoix o, en temporada, disfrutar de la inolvidable experiencia del avistamiento de ballenas en Tadoussac.
Camino hacia Montreal, una ciudad vibrante y multicultural. Por la tarde, recorremos el Vieux-Montréal, visitamos la Basílica de Notre-Dame y cerramos la jornada con una cena en un restaurante de autor.
Día libre para disfrutar de Montreal como prefieras: subir al Mont Royal y contemplar la ciudad, pasear por el artístico barrio Plateau, descubrir sus murales y mercados o visitar el Museo de Bellas Artes.
Últimas horas para recorrer la ciudad o hacer compras antes de tomar el vuelo directo de regreso a Madrid.
Llegada a la ciudad de origen. Fin de un viaje que combina lo mejor de la naturaleza y el carácter de Canadá.