Vuelo internacional con destino a Barbados. Llegada al aeropuerto Grantley Adams, recepción y traslado privado al exclusivo The Crane Resort, uno de los hoteles más icónicos del Caribe, situado sobre un acantilado con vistas al Atlántico. Tras instalarse en la suite, podrán dar un paseo por la playa o relajarse en la piscina infinita. Para la cena, el resort ofrece opciones que van desde cocina internacional hasta platos caribeños con pescado fresco y especias locales.
Después del viaje, nada mejor que un día sin prisas. La famosa Crane Beach, justo frente al hotel, invita a caminar sobre su arena blanca y bañarse en aguas de color turquesa. El resort cuenta también con varias piscinas y un spa perfecto para un masaje relajante. Por la tarde, se sugiere salir al cercano pueblo de St. Philip, donde se respira el ritmo local de la isla, y quizás terminar con una cena informal en algún restaurante sencillo de la zona.
Hoy es un buen momento para conocer Bridgetown, la capital. Sus calles vibran con tiendas, mercados y la arquitectura colonial británica. Cerca se encuentra Garrison, un barrio histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con antiguos cuarteles y fortalezas. El día puede completarse con una comida en un restaurante típico, probando platos como el flying fish con cou-cou o un pastel de pescado local. Al regresar al resort, nada mejor que un cóctel al atardecer en la terraza.
La costa oeste de Barbados es famosa por sus playas tranquilas y el ambiente sofisticado. Se puede recorrer en excursión organizada o con chofer privado, haciendo paradas en Mullins Beach y Paynes Bay, donde es posible nadar y hacer snorkel con tortugas. En Holetown, además de boutiques de lujo, hay cafeterías y bares animados para descansar. Quienes lo prefieran, pueden quedarse a cenar en uno de los restaurantes más exclusivos de la zona, famosos por su cocina de autor junto al mar.
Un día para mezclar cultura y naturaleza. La visita a la destilería Mount Gay Rum, la más antigua del mundo, permite conocer el proceso de elaboración del ron y degustar diferentes variedades. Más tarde, se puede explorar Harrison’s Cave, un conjunto de cavernas subterráneas con impresionantes estalactitas y estalagmitas, que se recorren cómodamente en tranvía eléctrico. El regreso al hotel deja tiempo libre para un baño al atardecer.
Día dedicado al mar. A bordo de un catamarán se navega por la costa oeste, con paradas para hacer snorkel en arrecifes de coral llenos de peces tropicales y para nadar junto a tortugas marinas. Durante la excursión se suele servir almuerzo a bordo, acompañado de música caribeña y ron punch. Por la tarde, el ambiente relajado invita a quedarse en la cubierta del barco disfrutando del sol hasta regresar al resort.
Por la mañana, visita a los Andromeda Botanic Gardens, un lugar mágico con senderos rodeados de plantas exóticas, orquídeas y estanques con lirios. Después, se puede conocer una plantación histórica de caña de azúcar, que permite entender mejor la historia colonial de la isla y su vínculo con el comercio del ron. Para terminar el día, nada como un paseo tranquilo por los alrededores del resort.
Contraste absoluto con el oeste: la costa atlántica de Barbados es mucho más agreste. En Bathsheba, enormes rocas moldeadas por el océano crean un paisaje único, ideal para fotografiar. Es también la zona de surf por excelencia, con un ambiente bohemio y relajado. Se puede almorzar en un restaurante local con vistas al mar o llevar un picnic. Al regresar, se recomienda detenerse en algún mirador para contemplar la isla desde lo alto.
Una última jornada para disfrutar a placer del hotel. El spa ofrece tratamientos inspirados en ingredientes naturales de la isla, mientras que la piscina infinita y los bares junto al mar son perfectos para dejar pasar las horas. Quienes prefieran más actividad, pueden reservar deportes acuáticos en la playa o una clase de cocina caribeña en el propio resort. Por la noche, se sugiere una cena especial de despedida en el restaurante gourmet del hotel, con vistas al océano.
Mañana libre para un último paseo por la playa, un baño en el mar o unas compras de artesanía local. Traslado al aeropuerto y vuelo internacional de regreso a Madrid.