Tu aventura comienza en Tánger, donde tras instalarte en tu riad o hotel podrás sentir enseguida la energía costera de la ciudad. Al atardecer, pasea por la animada Corniche, repleta de familias, cafés y olor a brisa marina. Es el lugar perfecto para tu primera toma de contacto con la ciudad. Termina el día con una cena frente al mar en uno de sus restaurantes con terraza
Por la mañana, sube hasta el legendario Café Hafa, un mirador eterno sobre el Estrecho, abierto desde 1921 y frecuentado por artistas y escritores. Tras disfrutar de sus terrazas escalonadas, camina hasta los Tombeaux Phéniciens, un rincón mágico sobre los acantilados donde la puesta de sol tiñe el mar de tonos dorados.
Dedica el día a las playas atlánticas más bonitas de Tánger. Achakkar y la cercana Sol Beach son perfectas para nadar y relajarte en un restaurante frente al mar. Después, continúa hasta las famosas Cuevas de Hércules, un lugar impregnado de leyendas y conocido por su abertura natural con forma del continente africano. Termina la tarde tomando algo en el restaurante junto a las cuevas.
Por la mañana, sigue la costa hasta el Cap Spartel, donde se encuentran simbólicamente el Mediterráneo y el Atlántico. Su faro y sus acantilados ofrecen una de las mejores vistas de la región. Luego baja a la playa de Sidi Kacem para almorzar en un elegante club de playa y pasar una tarde tranquila entre arena dorada y chiringuitos relajados.
Hoy te espera una excursión a la Playa Blanca, uno de los tesoros del Estrecho: aguas cristalinas, arena suave y un ambiente tranquilo y auténtico. De regreso a Tánger, elige entre cenar en la medina, con su atmósfera tradicional, o en la zona moderna si te apetece algo más contemporáneo.
Viaja hacia el sur para pasar el día en Asilah, un encantador pueblo costero de murallas encaladas, arte urbano y ritmo pausado. Tras recorrer sus callejuelas y comer frente al mar, continúa hasta Paradise Beach, una cala de espíritu bohemio donde el tiempo parece detenerse entre chiringuitos y acantilados.
Dedica la mañana a conocer la historia de Tánger: la medina, la Kasbah y el Museo de la Kasbah, situado en un antiguo palacio del siglo XVIII. Por la tarde, relájate en una playa frecuentada por los locales, como Merkala o la playa municipal, perfecta para finalizar el día sin prisas.
Aprovecha la última mañana para darte un último baño en tu playa favorita o explorar rincones calmados como Dalia u Oued Aliane. Después, realiza un último paseo por la Corniche y compra algún recuerdo en la medina. Despide el viaje con una cena especial en un restaurante de la Marina, la Kasbah o la ciudad nueva.