

Comienza el viaje con la salida en vuelo desde Oporto con destino a Bucarest. Tras el trayecto nocturno, aterrizaréis de madrugada en la capital rumana, donde únicamente tendréis que trasladaros al alojamiento para descansar y recuperar energías antes de comenzar la ruta al día siguiente.
Después de un merecido descanso, comenzaréis a descubrir la capital rumana paseando por el elegante Pasaje Macca-Vilacrosse, una de las galerías más bonitas de la ciudad, cubierta por una característica bóveda de cristal.
Continuad recorriendo las animadas calles del casco histórico de Lipscani, repletas de edificios históricos, cafeterías y restaurantes tradicionales. Será el lugar perfecto para disfrutar de una primera cena de gastronomía rumana y comenzar a conocer el ambiente de Bucarest.
La jornada comienza visitando el impresionante Palacio del Parlamento, uno de los edificios administrativos más grandes del mundo y uno de los grandes iconos del país.
Después podéis recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad antes de poner rumbo a Therme Bucharest, el mayor complejo termal de Europa. Piscinas de agua mineral, jardines tropicales, saunas y espacios wellness convierten este lugar en una parada imprescindible para relajarse.
Aprovechad este último día en la capital para seguir descubriendo algunos de sus rincones más emblemáticos. Podéis recorrer la elegante Avenida de la Victoria, visitar el Ateneo Rumano, pasear por la Plaza de la Revolución o disfrutar del ambiente del Parque Herăstrău, uno de los grandes pulmones verdes de la ciudad.
También será un buen momento para realizar las últimas compras, probar la gastronomía local o simplemente perderse por las animadas calles del centro histórico antes de poner rumbo al Mar Negro al día siguiente.
Por la mañana pondréis rumbo a Constanza, la ciudad más antigua de Rumanía y principal puerto del Mar Negro.
Recorred su encantador casco histórico visitando la Plaza Ovidiu, la Mezquita Carol I, desde cuyo minarete se obtiene una magnífica panorámica de la ciudad, y el emblemático Casino de Constanza, una de las imágenes más representativas del litoral rumano.
Al finalizar la visita continuaréis hasta Mamaia, el destino de playa más famoso del país, donde pasaréis las próximas noches disfrutando del Mar Negro.
Hoy toca disfrutar sin prisas de Mamaia. Sus amplias playas de arena fina, las tranquilas aguas del Mar Negro y los numerosos beach clubs crean el ambiente perfecto para desconectar.
Al atardecer podéis subir al teleférico de Mamaia para contemplar unas magníficas vistas de toda la costa antes de cenar frente al mar.
Hoy recorreréis algunos de los rincones más bonitos del litoral rumano. Podéis comenzar visitando Eforie Nord, continuar hacia Costinești, famosa por el pecio del Evangelia, y terminar el día en Vama Veche, el pueblo más alternativo de la costa.
Su ambiente bohemio, los chiringuitos de madera, la música en directo y las terrazas junto al mar convierten esta localidad en uno de los lugares con más personalidad de todo el litoral rumano.
Salida temprano hacia Tulcea, considerada la puerta de entrada al impresionante Delta del Danubio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Desde allí embarcaréis en una excursión en lancha para recorrer este extraordinario laberinto de canales, lagunas e islas donde habitan cientos de especies de aves, entre ellas los famosos pelícanos blancos, además de una enorme riqueza natural y pequeñas aldeas tradicionales de pescadores.
Al finalizar la excursión regresaréis a Mamaia.
La última jornada está pensada para disfrutar de Mamaia con total tranquilidad. Será el momento perfecto para relajaros en la playa, pasear por el paseo marítimo, degustar la gastronomía local en alguno de sus restaurantes con vistas al mar o simplemente descansar antes del viaje de regreso.
Si el horario del vuelo lo permite, todavía podréis disfrutar de un último paseo junto al Mar Negro antes de emprender el viaje de regreso hacia el aeropuerto de Bucarest para tomar el vuelo de vuelta.
Con ello finalizará un recorrido que combina la elegancia de Bucarest, el encanto de la costa del Mar Negro y la extraordinaria naturaleza del Delta del Danubio, ofreciendo una visión completa de una de las regiones más sorprendentes de Rumanía.

