Vuelo internacional desde Madrid hasta Toronto. A la llegada, traslado al hotel y primera toma de contacto con la ciudad. Te recomendamos recorrer el artístico Distillery District y disfrutar de un atardecer en Harbourfront, junto al lago Ontario. Para cerrar la jornada, nada mejor que subir a la CN Tower y contemplar la panorámica de la ciudad iluminada.
Salimos hacia Niagara Falls, una de las maravillas naturales más impresionantes del continente. Recorremos los miradores de Table Rock y, si el tiempo lo permite, subimos al barco que se acerca al corazón de las Horseshoe Falls. De regreso, visitamos Niagara-on-the-Lake, encantador pueblo victoriano de casas con jardín y tiendas artesanas. Por la tarde regresamos a Toronto.
Nos trasladamos en tren hacia Ottawa, capital de Canadá. Una vez instalados, recorremos Parliament Hill y paseamos junto al Canal Rideau, declarado Patrimonio de la Humanidad. La jornada finaliza en ByWard Market, un mercado histórico lleno de vida, perfecto para cenar.
Por la mañana viajamos en tren hacia Quebec City. La primera impresión de esta ciudad es mágica: calles adoquinadas, murallas y un ambiente francés inconfundible. Paseamos por la Rue du Petit-Champlain y disfrutamos de las vistas desde la Terrasse Dufferin, frente al icónico Château Frontenac.
Día completo para explorar Quebec. Visitamos Place Royale, la Citadelle y paseamos por el puerto viejo. Como opción, recomendamos una excursión a la Catarata Montmorency, más alta que las del Niágara, y a la Île d’Orléans, famosa por sus productos locales como sidras, chocolates y mermeladas.
Traslado en tren hacia Montreal. Por la tarde recorremos Vieux-Montréal, con su Basílica de Notre-Dame y el Viejo Puerto, donde el ambiente es perfecto para cenar en alguno de sus restaurantes de autor.
Comenzamos el día en el Parc du Mont-Royal para contemplar la ciudad desde las alturas. Después visitamos el barrio bohemio Le Plateau–Mont-Royal y mercados como Jean-Talon o Atwater. La tarde es ideal para recorrer museos o pedalear por el Canal Lachine. La noche nos invita a descubrir su faceta cultural entre bares de jazz y terrazas.
Día libre para seguir explorando Montreal o realizar una excursión a los Cantons-de-l’Est, con sus viñedos y pueblos pintorescos, o al Parque Nacional de Mont-Tremblant, con senderos suaves entre lagos y bosques.
Mañana libre para compras o visitas de último momento antes de tomar el vuelo de regreso a Madrid. Noche a bordo.
Llegada a la ciudad de origen y fin del viaje con recuerdos de la Costa Este canadiense.